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Textos
Los nuevos medios en ELE: tendencias y dudas
Documento de trabajo y reflexión
Hans Le Roy
CVO KHNB
EHSAL
Hace ahora un par de años que entró el ordenador en el
aula de idiomas. Empezó su carrera en las universidades, en las
que los investigadores querían ver hasta dónde podían
llevar la electrónica. Fue llevado entonces en diferentes administraciones
donde la memoria sin fallo y la capacidad de cálculo abrumadora
hicieron lo que por entonces se consideraba como fenomenal, y que ahora
se tiene por normal y corriente.
El salto al aula fue algo más difícil. Por razones financieras
primero, porque nunca se tiene el dinero necesitado para llevar a cabo
los proyectos que se podrían considerar. Por razones técnicas
luego, porque ninguno de los constructores de equipos o de los fabricantes
de programas se preocupaba por un segmento que no permitía recaudar
las inversiones que serían necesarias. Por razones didácticas
finalmente, porque no había profesores capaces de trabajar con las
máquinas y de sacar provecho de las capacidades de la informática.
Y hubo después una revolución lenta pero no menos radical.
La lógica interna del sistema comercial de la informática
hizo que los precios tendían a bajar, mientras que los requisitos
de los equipos subían a un ritmo frenético. Para instalar
las nuevas versiones de los sistemas operativos, se necesitaba cada vez
un ordenador que apenas unos años antes era un monstruo de potencia.
Y si los programas se volvían cada vez más visuales, era
muy difícil detectar mejoras en las prestaciones o aumentos de funcionalidad.
En el mundo de la enseñanza hubo cada vez más aficionados
de la informática, gente que por placer se zambullía en aquel
universo fascinante y cada vez nuevo. Con la difusión de lenguajes
de programación hubo programas educativos, cada vez más y
cada vez mejor y más diversificados, aunque el uso didáctico
de la informática durante mucho tiempo ha sido el territorio exclusivo
de aficionados. Hubo más equipos en las escuelas porque más
gente creía útil y necesaria la presencia de la informática
en las escuelas. Y hubo por fin los navegadores web gráficos, lo
que hizo explotar la telaraña. Durante una época las aulas
de informática eran muy concurridas.
Estas tendencias se compaginaban con dos novedades en el campo didáctico.
En el plano técnico hubo sistemas de autor, programas destinados
a los profesores y que les permitían elaborar ejercicios informatizados.
Y en el pedagógico la llamada a la autonomía del aprendiz
y su responsabilización.
¿Y las tendencias actuales? Algún tiempo después
de un texto anterior publicado en Zielsprache Französisch
cabe volver a la pregunta. Es que mucho ha llovido desde aquella época.
Si nos referimos a los organizadores de un coloquio que se celebrará
dentro de poco tiempo (L'enseignement à distance à l'aube
du troisième millénaire. Deuxièmes Entretiens Internationaux,
Poitiers, CNED, 1-2 de diciembre de 1999)
podríamos resumirlas así:
-
Nuevos públicos para la enseñanza a distancia
-
Nuevos modos de acceso
-
Nuevas profesiones y nuevas cualificaciones
Puntos de interés que hay que matizar con las preocupaciones siguientes:
-
El valor adicional creado por el uso de los nuevos medios
-
La relación entre las nuevas tecnologías y las destrezas
del hablante aprendiz
-
La expectación de la disminución del grado de tecnicidad
del acceso por parte del profesor
En lo que sigue queremos detallar algunas reflexiones acerca de estos temas.
Personalmente, no creo que sea posible exigir que la nuevas tecnologías
se pongan menos técnicas, aunque sí etsoy convencido de que
con el tiempo se volverán menos nuevas y su uso más usual
y hasta habitual.
No es imposible disminuir el grado de tecnicidad. Basta por eso elaborar
programas fáciles de uso (como los llamados wizards incluidos
en cualquier programa de procesamiento de texto u otro) que se encargan
de distintas tareas como
-
escoger un tipo de ejercicio para los alumnos
-
organizar el feedback previsto en los ejercicios
-
elaborar ejercicios a partir de documentos auténticos, pro ejemplo
procedentes de la telaraña
-
elaborar recopilaciones de ejercicios
-
mantener los ejercicios
-
gestionar el trabajo de los alumnos y su progreso
Lo que dejaría al profesor algunas tareas importantísimas,
como por ejemplo:
-
determinar los objetivos que enmarcan las actividades didácticas
-
construir una relación pedagógica con los aprendices
-
detallar las actividades deseadas
-
llevarlas a cabo
-
inscribirse en un proyecto pedagógico con su alumnado y sus actividades
-
y si quiere usar programas informáticos, instalarlos y enseñar
su manejo a los alumnos
Y en este último punto residen tres peligros:
-
Como es el profesor el que es el último responsable de lo que pasa
en su clase y de las actividades que desarrollan ( o deberían desarrollar)
su alumlndao fuera del aula, es importante que sepa perfectamente
-
Como los alumnos están cada vez más familiarizados con ordenadores,
es mayor el riesgo de experiencias que resultan en fallos del sistema o
de la maquinaria.
-
Como los sistemas operativos carecen de estabilidad propia y en cooperación
con aplicaciones, los problemas no tienden a ser menos frecuentes.
Total, que una reducción de lo técnico, si bien tiene ventajas
incontestables (como la de ser accesible a más gente), crearía
dos tipos de tecnologs en la enseñanza, una tecnología vacilante-lenta
y otra estable-rápida. O sea que nos devolvería a la época
en la que otra vez serían los aficionados los que llevarían
los alumnos a las aulas de informática.
Entonces, ¿qué es lo que se puede hacer? De momento creo
que el papel del profesor - el mío en estas páginas web -
puede ser múltiple:
-
repertoriar lo que existe
-
formar los profesores al uso de las tecnologías
-
fomentar la reflexión sobre objetivos y métodos que se pueden
usar
Pero como los profesores no se pueden encargar de la elaboración
de un sistema operativo - para dar un ejemplo - para la elaboración
de programas hay que referirse de empresas de software.
En cuanto al valor añadido, podríamos decir como ya escribimos
en otro texto publicado en Romaneske:
-
el contacto inmediato y sin precio adicional con documentos auténticos
sin filtrar
-
el acceso a todo tipo de documentación con un sinfín de valores
culturales y sociales
-
el contacto virtual con hablantes nativos
Pero sería falso pretender que haya valor adicional automático,
como tampoco lo tiene por sí mismo la imprenta. Le toca al profesor
encargarse de ello.
Hans Le Roy
99 05 03