Algunos se asombran de que no haya verificación de la información presentada en el web. Que cualquiera pueda publicar textos sin que nadie se ponga. Intento explicar a un colega que me hace esta observación, que efectivamente no hay instancia verificadora que compruebe lo que se publica. ¿Qué se puede contestar a la agitación inquieta de mi compañero, que se cree asediado de mentiras? Dos cosas.
Que la verificación de lo que se pretende decir es imposible. Si en Europa decimos que 'blanco', puede ser que en otra parte se interprete de otra manera y que hubiera habido que decir 'verde' o 'ser'. Y es que lo real depende de:
En fin, opino en un plano filosófico que la realidad no existe. No exactamente que no exista, sino que no podemos decir nada sobre ella. Si estamos convencido de que algo es real y que nuestro interlocutor ve las cosas de un modo equivocado, no tenemos otros medios para intentar convencerle que el idioma. No se puede salir del idioma para confrontarse 'directamente' con la realidad. No que el idioma sea una cárcel de la humanidad - es precisamente la condición necesaria de la misma.
Esta postura es antirrealista no es ni nominalista ni idealista. No no se trata de la existencia de un objeto implicado por la existancia de una palabra para denominarla. Se trata de una organización del universo y de las experiencias vividas gracias a la lengua, y de la imposibilidad de vivir la realidad sin al mismo momento experimentarla.
Pues bien, si voy a la panadería a comprarme un pan, y alguien
me cuenta las vacaciones maravillosas que ha tenido, no voy a mandar un
inspector para verificar sus decires. Y si un amigo habla de una pérdida
tremenda que acaba de subir, intentaré consolarle en vez de controlar.